Un día de Socavones en Malinalco

Por: Maliemociones

Adolfo Nava

Salir y explorar aquellos lugares que pocas personas han visitado es una experiencia de vida que siempre ha perseguido al staff de Maliemociones y es el principal motivo por el cual hemos disfrutado de increíbles momentos llenos de adrenalina, suspenso admiración y euforia como grupo pero ante todo como amigos.

En esta ocasión la experiencia que les voy a narrar ocurrió en la comunidad de Noxtepec de Zaragoza, perteneciente al Pueblo Mágico de Malinalco; una comunidad fascinante desde el punto de vista en que se mire ya que en principio el lugar está enclavado en el medio de los cerros y en las partes altas las vistas son increíbles.


Llegamos al lugar con la finalidad de seguir expedicionando los recursos naturales y culturales con los que cuenta esta comunidad y para ello pasamos por los delegados Onofre y Enigdio quienes se han portado increíblemente con el staff de Maliemociones y han demostrado gran admiración por los recursos que tienen como comunidad. Una vez reunidos con los delegados comenzamos la expedición la cual pretendía en este día abarcaría la visita a 3 socavones y un área de pinturas rupestres.

Llegamos al primer socavón el cual presentaba un acceso bastante reducido, en primer instancia se introdujo Manolo y posterior a él ingrese yo; el interior era bastante estrecho sin embargo contaba con un pequeño hoyo de aproximadamente 20 metros de profundidad, me ancle a la cuerda que ya había instalado en ese momento Pablo y comencé a descender a rappel para ver si en la parte inferior continuaba el camino, sin embargo al llegar al piso me di cuenta de que eso era todo; en el piso habían varios huaraches, entre las piedras y uno que otro animal curioso, mientras registre fotográficamente lo que había, en la parte de arriba Manolo paso a los delegados para que vieran el lugar y conocieran lo que había en este pequeño socavón

Después de haber realizado la documentación de este socavón nos dirigimos al segundo socavón que se encuentra en el área de la presita, al llegar nos percatamos de que la entrada se encontraba muy reducida ya que se ubicaba entre la pared de una piedra enorme y de la pared del piso había que bajar en forma vertical 6 metros antes de tocar el piso y posterior a ello el camino de ampliaba a 1 metro de ancho y 8 metros de alto aproximadamente; comenzamos a descender y en este socavón lo primero que admiramos fue la mineralización que tenia ya que las estalactitas eran color blanco y amarillo en su mayoría.

Lo que había llamado su atención de Manolo era una estructura  hecha a base de palos y amarres con palma que simulaba una cama o un puente que ya databa de varios años pues la mayoría de los palos se encontraban podridos. Decidí que la ruta a continuar seria por ese pequeño hueco por lo cual todos ingresamos por ahí y documentamos con fotografías como se encontró el lugar para después continuar con el descenso para ver hasta donde terminaba este socavón, el descenso estaba acompañado de igual manera por varias estalactitas llenas de minerales, sin embargo este descenso también comenzaba a hacerse bastante estrecho por lo cual solo descendimos a rappel 25 metros y decidimos suspenderlo ya que no había modo de continuarlo.


Terminamos la exploración del socavón con gran satisfacción por haber encontrado por primera vez después de casi 6 meses de expediciones en Malinalco al interior de socavones restos de lo que fue alguna estructura creada por alguna persona en algún momento de la historia, aparte de lo increíble que estaba el lugar por los colores de los minerales que en el interior.

Llegamos al último socavón cerca de las 3 pm, la entrada de este socavón se encuentra oculta por algunos árboles que la rodean, los delegados de Noxtepec de Zaragoza nos comentaron que la gente mencionaba que este socavón estaba grande pero que jamás nadie había entrado, uno de ellos tomo una piedra y la dejo caer, el silencio se dejo escuchar, todos pusieron atención para el momento en que se escuchara el golpe y este llego a los 7 u 8 segundos, la cara de todo el Staff de Maliemociones fue de sorpresa, nos volteamos a ver llenos de emoción por entrar, se armo la cabecera y el primero en descender fue Manolo.

Comenzó a descender y solo veíamos los que estábamos anclados cerca del borde de la entrada como su luz de la lámpara comenzaba a hacerse más pequeña, gritaba eufórico de emoción por lo que estaba viendo y nosotros en la parte de arriba nos entraba la duda y las ganas de querer descender también, pero de momento grito: “No veo el fondo y mi cuerda ya se termino”, esto nos dejo helados a todos ya que la cuerda que se había montado tenía una extensión de 80 metros, de repente note que su cuerda comenzaba a balancearse por lo cual deduje que estaba tratando de acercarse a algún descanso, pasaron unos 10 minutos en los cuales todo fue silencio, todos esperaban noticias, y después su voz dijo: “Baja Adolfo”.


De inmediato me ancle a la cuerda para descender a rappel, lleve conmigo la otra cuerda que llevábamos de 40 metros, y comencé el descenso a rappel. Conforme bajaba note que la entrada era de la misma dimensión hasta los 10 metros después el socavón se abre a un diámetro de aproximadamente unos 15 metros, recuerdo que apuntaba mi luz del casco para abajo y veía solo un punto blanco donde estaba la luz de Manolo, mi cuerpo comenzó a llenarse de adrenalina, mis oídos se sensibilizaron tanto que lograba escuchar la filtración de las piedras en el interior de ese socavón. 


A mi llegada al punto donde se encontraba Manolo recuerdo haber visto su ojos que demostraban lo maravillado y emocionado que estaba por haber encontrado este lugar, no hay palabras ni imágenes que demuestren la magnitud de este socavón ya que al punto donde nos encontrábamos habíamos descendido aproximadamente de 70 a 80 metros, lo equivalente a un edificio estándar de 23 pisos de altura, tomamos la decisión de que terminaríamos ahí la expedición por falta de tiempo ya que suponíamos que a cada uno le costaría en promedio bajar y subir una hora. 

Manolo comenzó el ascenso del socavón para avisarle a los demás y mientras tanto yo me quedaría a bajo para seguridad de todos, sin embargo no pasaron más de 10 minutos cuando de repente callo la primer piedra a un costado de mí, esta no era más grande que un hueso de ciruela pero había caído con tanta fuerza que decidí refugiarme en una pequeña grieta que estaba detrás de mí, entre a la grieta doblando los pies y con la cadera de lado, recuerdo que tome la saca que estaba enfrente de mí para tapar mis piernas ya que las piedras que caían llegaban con tanta fuerza que se desasían al momento de hacer contacto con el descanso donde me encontraba y los fragmentos de estas pegaban en mis espinillas.


Mientras esperaba en ese lugar apague por completo mi lámpara del casco y note que la luz de arriba alcanzaba a llegar en penumbra a donde estaba yo, mi vista se adapto a esa penumbra y recuerdo haber meditado en lo que hacíamos, en todo lo que estábamos descubriendo, en lo fascinados que estaban los delegados por todo esto, sin embargo esa meditación se suspendió cuando comenzaron a caer más piedras de arriba derivado del descenso del siguiente miembro del Staff, las piedras pequeñas parecían escarabajos volando a un costado mío, pero las piedras mas grandes parecían cuetes de fiesta patronal, de repente recordé las palabras de Manolo cuando estábamos determinando la situación de la expedición, ya que el dijo: “Que pequeños somos en este mundo” y en verdad en ese momento lo comprendí.

 

Descendieron Vidal y posterior a él Pablo ambos a su llegada estaban llenos de adrenalina y emoción por este lugar, el ascenso estaba pesado sin embargo todos lo realizaron en menos de lo previsto; fui el último en salir del socavón siendo  aproximadamente las 7pm, nos restaba en promedio 30 minutos más de luz por lo cual tomamos las últimas fotos y regresamos a la comunidad de Noxtepec de Zaragoza llenos de experiencias.

 

Despedimos este articulo recordándote que realizar este tipo de expediciones no es cualquier cosa, es tener un grado bastante amplio de conocimientos en cómo controlar alguna situación de riesgo, es por ello que no recomendamos aventurarse a la montaña solo por aventurarse, recuerden siempre acudir en compañía de algún profesional ya que lo que  está en juego es tu vida.


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